Las madres y sus familias NO son las únicas responsables de la salud de las niñas y los niños ecuatorianas/os

En Ecuador, 4 de cada 10 niños tienen sobrepeso u obesidad. Preocupantemente, datos recolectados en Cuenca y Quito demuestran que 2 de cada 10 niños entre 6-8 años presentan altos niveles de colesterol malo. Tanto la obesidad como el colesterol dependen en gran medida de la alimentación.

Por muchos años, se ha puesto la responsabilidad de la alimentación infantil en las familias y en especial en las madres. En varias investigaciones cualitativas, se escuchan declaraciones cómo “Las mamás no madrugan a preparar la comida de sus hijos”.

Sin embargo, la alimentación infantil no depende solamente de las madres y sus familias. Hacen falta políticas que garanticen la accesibilidad y disponibilidad de alimentos saludables, así como la garantía de entornos que promuevan la salud de sus hijas e hijos. Entre las diferentes políticas, los impuestos a productos no saludables y las restricciones de oferta de productos ultraprocesados ricos en grasa, sal y azúcar en los entornos escolares han demostrado ser estrategias efectivas para disminuir la demanda de estos productos con efectos perjudiciales en la salud que van desde el sobrepeso y la obesidad, hasta enfermedades crónicas y mortales como la diabetes y el cáncer. La evidencia muestra además y de manera contundente qué los impuestos no impactan la empleabilidad del sector de la industria de alimentos.

En Ecuador, se han hecho algunos intentos por generar políticas. Existe una regulación en bares escolares que prohíbe el expendio de productos ultraprocesados con un semáforo rojo y promueve el consumo de productos naturales como frutas y verduras. Asimismo, la ley de alimentación escolar, promueve la distribución de productos naturales de la agricultura local en las escuelas y advierte de la necesidad de evitar los productos ultraprocesados. Por su parte, en la ley tributaria se han establecido impuestos a varios productos nocivos, entre ellos el tabaco, un carcinógeno comprobado y las bebidas azucaradas, que incrementan el riesgo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas en niñas, niños y adultos.